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Por experiencia, tanto propia como de otros usuarios, pienso que no es buena idea instalar KDE sobre el entorno con Gnome: se mezclan los programas, se multiplican las instalaciones y, en definitiva, no permite hacerse una idea clara de lo que es Fedora KDE. Mi preferencia, la que he llevado a cabo, pasa por hacer una instalación limpia de la variante fedoriana con el escritorio alemán. Dicha instalación la he realizado en la partición donde tenía la versión Gnome, cuyo rendimiento, sin tenerme descontento, no ha sido todo lo bueno que esperaba.

Más allá del poco apego que actualmente profeso hacia Gnome y aun considerando que se puede ser productivo usándolo, existía un error que no entiendo al que bauticé como el “arranque aleatorio”. Es muy sencillo, de cada diez arranques de Fedora Gnome, un par de veces el equipo se reiniciaba antes de llegar a GDM o, directamente, se quedaba colgado sin responder a nada. Como quiera que no hay controladores propietarios ATI de por medio a los que culpar, parece un error propio de Fedora. Sea como fuere creo que hay opciones más atractivas y más estables que Fedora 18 Gnome en las que confiar, sin ir más lejos… ¡Fedora 18 KDE! Vamos a verlo:

Instalación

No hay grandes diferencias con la versión Gnome, salvo la estética, que ya es cosa de los gustos de cada uno. Anaconda, con sus defectos ya reseñados en la entrada mencionada antes, completa la instalación del sistema en poco más de diez minutos. Tras el reinicio de rigor descubro la presencia de Apper como gestor de programas. Viejas heridas, en forma de problemas que tuve con este software en distintas distribuciones, vuelven a hacerse presentes, pero se queda todo en un temor infundado tras comprobar que el gestor ha mejorado bastante y no me plantea dificultad alguna.

Descargo más de 400 Mb en actualizaciones, kernel incluido. Tras reiniciar todo va como la seda, salvo por el detalle de la localización del sistema, que continúa en inglés. La solución: abrir Apper, buscar el paquete kde-l10n-sp e instalarlo. Luego abrimos Menú –> System Settings –> Locale –> Languages –> y movemos el español a “Preferred Languages”. Hacemos clic en “Apply” y cerramos la sesión. Al volver a entrar, KDE estará en nuestro idioma.

El siguiente paso que doy es el mismo que di en la versión con Gnome: descargar y ejecutar el script EasyLife. Instalo códecs multimedia, flashplugin y java. A continuación una nueva repetición de lo realizado con Gnome, al usar el tutorial de Xenode Systems para la optimización de los controladores libres de AMD. Todo perfecto.

Aunque en un principio pensé en instalar los controladores propietarios Catalyst estoy casi seguro de que las continuas actualizaciones que se producen en Fedora terminarían por dar al traste con el sistema. Prefiero quedarme como estoy, para el uso que doy al equipo los drivers libres me bastan y me sobran.

Navegación

Me sorprende la inclusión de Konqueror como único navegador predeterminado, en otro tiempo era lo normal, pero la mayoría de distribuciones actuales suelen decantarse por Rekonq, si desean incluir un navegador Qt puro, o Firefox o Chrome como opciones más mayoritarias. Konqueror en Fedora funciona muy bien, presenta los clásicos problemas de compatibilidad a la hora de mostrar ciertas páginas, pero en general va fluido y reproduce bien flash.

Vídeos

Con Dragon Player me ocurre lo mismo que con Tótem, que no es capaz de reproducir los archivos de vídeo digital (extensión .dv). La solución, la misma que en el caso de dicho reproductor, pasa por instalar el todo-terreno VLC.

Música

El reproductor habitual de cabecera en KDE, es decir, Amarok. Perfecto en su funcionamiento, ha ido ganando fluidez con las sucesivas versiones del escritorio y ya no parece arrastrarse como en sus inicios.

Ofimática

Fedora opta por dar una oportunidad a la incipiente Calligra, una suite ofimática orientada a KDE y heredera de KOffice que también mejora con cada nueva versión. Como siempre, para gustos colores, y quien lo desee puede instalar Libreoffice.

Fotografía e imágenes

De inicio solo contamos con Gwenview para visualizar. Prefiero el ShowImage de Chakra, que me recuerda bastante a Eye of Gnome. Podemos instalar Digikam para gestionar nuestras fotos y Gimp para editarlas, aunque últimamente me estoy acostumbrando a usar Krita con muy buenos resultados.

Gestión de programas

Apper, como comentaba antes, se ve muy mejorado. Me siguen molestando esas pausas en las que no se indica qué está descargando o procesando, pero por lo demás cumple su función. Una actualización del sistema con cambio de kernel incluido no supusieron contratiempo alguno, lo que ya es un logro de por sí. Una herramienta en la bandeja del sistema nos avisa de la existencia de actualizaciones puntualmente.

Reconocimiento de hardware

Tanto la impresora como la webcam fueron reconocidas automáticamente por Fedora KDE y puestas en funcionamiento tan pronto como las conecté. El escáner me dio algún problemilla, pues la instalación de Skanlite no fue suficiente para hacerlo funcionar. Lo arreglé con la instalación del paquete sane-backends-drivers-scanners y un reinicio.

Navegador de archivos

El siempre genial Dolphin no falla tampoco en Fedora. Las funciones de red van perfectas, pudiendo intercambiar archivos con mi equipo portátil con Windows. El auto-montaje y reconocimiento de mi pendrive, disco duro USB y tarjetas SD no planteó dificultades.

Gestor de arranque

Solo hecho en falta, como en muchas otras distros, lo que alguna ya trae por defecto (perdón por la reiteración, Chakra sin ir más lejos): un editor. Aparte de esto no hay nada que objetar al funcionamiento de Grub en Fedora, tanto Windows 7 como Chakra fueron reconocidos y perfectamente iniciables.

Estabilidad y suspensión a RAM

Durante el uso del sistema no se ha producido, por ahora, cuelgue o error alguno, ni siquiera de Plasma, lo que me lleva a concluir que estamos ante una edición mucho más estable que su homónima con Gnome. De la suspensión no voy a tratar, al no haber instalado los controladores propietarios que la permiten en el caso de mi hardware.

Ciclo de desarrollo

En Fedora se apuesta por la novedad y el “bleeding edge”, lo que lleva a los desarrolladores a sacar una nueva versión cada seis meses y darle soporte únicamente hasta transcurridos trece meses desde el lanzamiento. No es una distro para servidores, obviamente, pero a la velocidad a la que se actualiza todo hoy en día tampoco me parece nada descabellado. Aquellos que prefieren la seguridad y el largo soporte tienen muchas opciones donde escoger, pero Fedora no es una de ellas.

A una semana de transcurrir el mes de Fedora en LSDH puedo concluir que la experiencia ha resultado tal y como la esperaba. Fedora Gnome, incómoda para mí y con algún que otro fallo inexplicable. Fedora KDE, fácil de usar y estable. Si algo he aprendido de este tiempo fedoriano ha sido a apreciar el modelo que propone la comunidad. En mis revisiones puntuales de Fedora no había tenido tiempo de apreciar quizás el más importante valor que aporta esta distro, unas actualizaciones  frecuentes que dan la sensación de estar usando una rolling release, sin hacerlo.

Y es a este respecto al que me pregunto si no sería más conveniente que Fedora adoptara ese modelo. Sé que se ha debatido intensamente en la red sobre el tema y mucha gente opina que para eso ya está Fuduntu, pero al fin y al cabo ésta no es Fedora. Ignoro el pensamiento de la comunidad de la distro sobre ello, si alguno de sus usuarios pasa por aquí me gustaría conocer su opinión.

Rolling release o no, Fedora es una excelente forma de estar actualizado en Linux y contar a la vez con una amplia comunidad de usuarios, un buen reconocimiento de hardware y un gran desempeño, mucho mejor en su versión KDE que en la de Gnome. O, al menos, así ha sido en mi caso particular.

Fuente:  http://www.lasombradelhelicoptero.com/2013/02/fedora-18-kde-notablemente-mejor.html#more

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